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Darwinismo

El Problema de los Fósiles

Phillip Johnson, Doctor en Jurisprudencia

En la actualidad está muy extendida la suposición de que la existencia de restos fósiles de numerosas especies extinguidas implica necesariamente una evolución, y la mayoría de la gente no es sabedora de que los opositores más temibles de Darwin no fueron los clérigos, sino los expertos en los fósiles. A principios del siglo diecinueve, la teoría geológica dominante era el «catastrofismo» propuesto por el gran científico francés Cuvier, el fundador de la paleontología. Cuvier creía que el registro geológico mostraba una pauta de acontecimientos cataclísmicos que involucraban extinciones en masa, y que habían sido seguidos por períodos de creación en los que habían aparecido nuevas formas de vida sin ninguna traza de desarrollo evolutivo.

En tiempos de Darwin, el catastrofismo de Cuvier estaba siendo suplantado por la geología uniformista propuesta por Charles Lyell, un amigo y mentor de Darwin, que explicaba los espectaculares rasgos de la naturaleza como resultado no de repentinos cataclismos, sino de la lenta operación de las fuerzas cotidianas a lo largo de inmensos lapsos de tiempo. Retrospectivamente, la teoría evolucionista darwinista parece casi una extensión inevitable de la lógica de Lyell, pero Lyell mismo tuvo grandes dificultades para aceptar la evolución biológica, lo mismo que otras personas que estaban familiarizadas con la evidencia.

Mutaciones, Grandes y Pequeñas

Phillip Johnson, Doctor en Jurisprudencia

El concepto de «evolución» es suficientemente amplio para incluir prácticamente cualquier alternativa a la creación instantánea, y por ello no es sorprendente que los pensadores hayan especulado acerca de la evolución desde la antigüedad. La singular contribución de Charles Darwin fue describir un mecanismo plausible mediante el que podrían acaecer las transformaciones precisas, un mecanismo que no precisaba de conducción divina, de fuerzas vitales misteriosas ni de ninguna otra causa que no esté actualmente operando en el mundo. Darwin se sentía particularmente ansioso por evitar la necesidad de ningún «salto» — por el cual aparece un nuevo tipo de organismo en una sola generación.

La mayoría de los científicos creen que los saltos (o macromutaciones sistémicas, como se les llama muchas veces en la actualidad) son teóricamente imposibles, y ello por buenas razones. Los seres vivos son conjuntos extremadamente intrincados de partes interrelacionadas, y las partes mismas son también complejas. Es imposible imaginar cómo las partes cambiarían al unísono como resultado de una mutación al azar.

Selección Natural

Phillip Johnson, Doctor en Jurisprudencia

Muchas veces se ha contado la historia de Charles Darwin, y no es de extrañar. La relación con el abogado-geólogo Charles Lyell, el largo viaje en el Beagle con el temperamental Capitán Fitzroy, las observaciones y aventuras en América del Sur y en las Islas Galápagos, los largos años de preparación y postergación, la publicación finalmente apresurada de El Origen de las Especies, cuando Alfred Russell Wallace apareció dispuesto a publicar una teoría similar, las controversias y el enorme triunfo — todo esto conforma una gran saga que siempre vale la pena volver a contar.

Pero mi tema no es la historia, sino la lógica de la actual controversia, y por tanto mi interés ha de radicar en el darwinismo, no en Darwin. Tampoco me interesan las diferencias entre la teoría tal como Darwin la propuso y como la entienden los neodarwinistas en la actualidad, que tienen la ventaja de una mayor comprensión de la genética que ha alcanzado la ciencia desde los tiempos de Darwin.

Mi propósito es explicar qué conceptos emplea la teoría contemporánea, qué declaraciones significativas hace acerca del mundo natural, y qué puntos puede haber de controversia legítima.

El Marco Legal

Phillip Johnson, Doctor en Jurisprudencia

En 1981, la legislatura del Estado de Louisiana aprobó una ley que exigía que si en las escuelas públicas se enseñaba «ciencia evolucionista», las escuelas habían de dar también un trato equilibrado presentando algo llamado «ciencia creacionista». Este precepto era un desafío directo a la ortodoxia científica actual, que proclama que todos los seres vivientes evolucionaron mediante un proceso gradual, natural — de la materia inerte a microorganismos sencillos, llegando finalmente al hombre. La evolución se enseña en las escuelas públicas (y se presenta en los medios de comunicación) no como una teoría, sino como un hecho, el «hecho de la evolución». Hay sin embargo muchos discrepantes, algunos con títulos científicos avanzados, que niegan que la evolución sea un hecho, y que insisten en que un Creador inteligente causó que todos los seres vivientes vinieran a la existencia para el cumplimiento de un propósito.

Este conflicto precisa de una explicación cuidadosa, porque los términos son conducentes a confusión. El concepto de creación por sí mismo no implica oposición a la evolución, si evolución sólo significa un proceso gradual por el que una especie de ser vivo cambia a algo diferente. Un Creador bien podría haber empleado un proceso gradual de este tipo como medio de creación. «Evolución» contradice a «creación» sólo cuando es definida de manera explícita o tácita como evolución plenamente naturalista, significándose una evolución no dirigida por ninguna inteligencia con un propósito.

Los Eruditos

Desde el principio de la humanidad hasta mediados del siglo XIX, los eruditos y científicos de todas las culturas sostuvieron que: “Por Dios fueron creadas todas las cosas, las que hay en el cielo, y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; y todo fue creado por Él y para Él; y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho (Colosenses 1:16; Jn 1:3).

Actualmente, más del 95% de la población mundial cree en la creación, y hay más de 30 relatos antiguos y caricaturescos de la creación, provenientes de los cinco continentes, y conservados por milenios, de generación en generación, por tradición oral, o en textos inscritos por los antiguos, en piedras y otros materiales.

“Un extraordinario número de tradiciones religiosas de muy diversas gentes (chinos, indios, judíos, griegos, cristianos, musulmanes, nativos americanos, polinesios, africanos, aborígenes de Australia, etc.), describen que los seres vivos fueron originalmente formados a partir del barro.”

El Manifiesto

El Manifiesto del evolucionista dice:

“(El humano) se encuentra solo en el universo, con singulares potencialidades y entendimiento, y como el producto de un largo proceso material, inconsciente e impersonal. Esto no se lo debe a nadie, sino a sí mismo, y por lo tanto, es responsable sólo ante sí mismo, y debe decidir su propio destino.”

George G. Simpson.

En torno al Diseño Inteligente, el Darwinismo y el Creacionismo

Santiago Escuain, Graduado en Ingeniería Técnica en Procesos Químicos

«Un resultado imparcial sólo puede obtenerse declarando cabalmente y sopesando los hechos y los argumentos en los dos lados de la cuestión...»

Charles Darwin, El Origen de las Especies por Selección Natural, 1859. (p. 18 de la Edición de Zeus, Barcelona 1970)

Cuando una cuestión no se conoce en todas sus dimensiones, a menudo los hechos aparentes se pueden interpretar de diversas formas. Un conocimiento superficial de los hechos relativos a fenómenos como, por ejemplo, la resistencia bacteriana a antibióticos, o de diversas plagas a los pesticidas, puede llevar bien a extrapolaciones darwinistas, bien a interpretaciones coherentes con el Diseño Inteligente.

¿Creación o Evolución?

Duane Gish, Doctor en Bioquímica

Sometemos a crítica la teoría de que todos los seres vivientes han surgido gracias a un proceso evolutivo natural, mecanicista, a partir de una sola forma de vida, que a su vez surgió por un proceso similar a partir del mundo inorgánico, carente de vida.

Esta hipótesis evolutiva general se presenta comúnmente en los libros de texto y de divulgación como un hecho establecido de la ciencia.

En dichos textos se presenta la evidencia existente en apoyo de este concepto del origen y desarrollo de la vida, y con frecuencia se afirma que todos los biólogos competentes aceptan la teoría de la evolución.

Aunque es cierto que la mayor parte de los biólogos aceptan el evolucionismo como un hecho, también es cierto que una gran mayoría de ellos lo ha aceptado sin un verdadero examen de la cuestión, siguiendo acríticamente la filosofía impuesta en la actualidad sobre esta disciplina y sobre todo el contexto cultural y académico.

Las Mutaciones

Antonio Cruz, Doctor en Biología

Los avances en la Genómica (ciencia que estudia los genes), la Biología molecular (ciencia que estudia la estructura y comportamiento de las biomoléculas) y la tecnología, principalmente el microscopio electrónico, han permitido que en los últimos 20 años, se haya logrado provocar múltiples mutaciones en organismos como bacterias, plantas (cereales transgénicos), e insectos, como la mosca de la fruta; así como la clonación de mamíferos: ratones, chimpancés y ovejas, como la famosa Dolly. Con todos estos conocimientos y el descubrimiento de los virus, bacteriófagos, viroides, virusoides y priones, que sin estar vivos parasitan células y controlan su funcionamiento forzándolas a replicarlos (hacer copias de ellos), ya se tienen más que suficientes conocimientos para saber que ninguno de ellos, a pesar de múltiples manipulaciones genéticas, pueden evolucionar a otra especie.

En nuestros tiempos, la teoría de la evolución sigue enseñándose oficialmente a pesar de que miles de descubrimientos científicos han confirmado, incontrovertiblemente, que por ser todos los seres vivos tan extremadamente complicados y tener rasgos como simetría, función, utilidad y belleza entre otras cosas, necesariamente se debe aceptar que fueron diseñados y creados, y que no son un producto de la casualidad, ni de la evolución.

La Crisis del Darwinismo

Antonio Cruz, Doctor en Biología

¿Es capaz hoy el Darwinismo de explicar satisfactoriamente los nuevos datos aportados por la paleontología, la bioquímica, la genética y la microbiología modernas?

¿Acaso la investigación en las ciencias biológicas no ha puesto de manifiesto toda una serie de anomalías importantes para la teoría darwinista?

¿Puede dicha teoría convivir con estas irregularidades o, por el contrario, se verá forzada a ser sustituida por una nueva cosmovisión?

Con motivo del 200 aniversario del nacimiento de Darwin asistimos, durante el año 2009, a una continua lluvia de manifestaciones en los medios de comunicación que en general tienden a exaltar las bondades del Darwinismo, así como la relevancia actual de la selección natural de las especies, motor creativo de dicho proceso que actuaría sobre las modificaciones producidas en los seres vivos por las mutaciones al azar.

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