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Diseño Inteligente

Descubrimiento de un reloj giratorio en bacterias

David Coppedge, Graduado en Física (con honores)

¿Qué podría ser más mecánico que un reloj mecánico? Un bioquímico ha descubierto uno en el más simple de los organismos: una cianobacteria unicelular. Examinando los tres complejos componentes proteínicos de su reloj circadiano, le parece que ha encontrado el modelo que explica su estructura y función: gira para medir el tiempo y aunque mantiene una buena exactitud, este reloj solo mide 10 mil millonésimas de metro.

Los científicos ya conocían las piezas del reloj cianobacteriano. Se conocen como KaiA, KaiB y KaiC. Jimin Wang, del Departamento de Biofísica Molecular y de Bioquímica en Yale, publicando en la revista Structure1, ha descubierto una elegante solución para la interacción de sus piezas. Se inspiró en la semejanza de estas piezas con las de la ATP sintasa, una enzima universal que se conoce como motor giratorio. Aunque son estructuralmente diferentes, las proteínas Kai parecen operar como otro motor giratorio —y esta vez el de un reloj.

El cilio

Michael Behe, Doctor en Bioquímica

En muchas estructuras biológicas, las proteínas son simplemente componentes de moléculas moleculares más grandes. Lo mismo que en el caso de un tubo de televisión, cables, tornillos y tuercas que componen un televisor, muchas proteínas forman partes de estructuras que sólo funcionan cuando prácticamente todos los componentes están montados.

Un buen ejemplo de ello lo tenemos en el cilio. Los cilios son orgánulos de apariencia capilar en las superficies de muchas células animales y vegetales que sirven para mover fluido sobre la superficie de la célula, o para impulsar a «remo» células simples a través de un fluido.

En los seres humanos, por ejemplo, las células epiteliales que recubren el tracto respiratorio tienen cada una unos 200 cilios que pulsan en sincronía para impulsar la mucosidad hacia la garganta para su eliminación.

Evidencias del Creador

El Caso de un Creador está basado en el libro del mismo título escrito por Lee Strobel, quien fue antiguo editor legal del periódico Chicago Tribune. Este documental muestra la conversión de Strobel del ateísmo a la creencia en un creador sobrenatural. Esta conversión fue debida en gran parte a los descubrimientos de la ciencia del siglo XX. El libro de Strobel llegó a ser un best-seller en el periódico New York Times.

Al inicio de sus estudios secundarios, Strobel llegó al convencimiento de que Dios no existía. Unicamente podíamos fiarnos de la sólida evidencia empírica científica la cual aparentemente indicaba que el universo se creó por procesos puramente materiales; tiempo, azar y evolución Darwinista.

Esta cosmovisión atea influenció profundamente los años de studio de Strobel y los primers años de su carrera como galardonado periodista del Chicago Tribune. En 1980 tras la conversión de su mujer al cristianismo Strobel inició una intensa búsqueda de la verdad sobre Dios, empezando por la ciencia.

Un botón de aplazamiento genético: Cómo los codones sinónimos regulan el reloj biológico

El código genético es un código «degenerado», lo que significa que no hay una correspondencia estrictamente biunívoca. Por ejemplo, tres bases diferentes (llamadas codones sinónimos), pueden codificar el mismo aminoácido, la prolina: CCA, CCG y CCC. ¿Por qué es esto así?

Sobre la base de la más simple aritmética, hay 4 bases que se distribuyen en tripletes, lo que permite 4 x 4 x 4 disposiciones, o 64 codones en total. Pero en la mayoría de los seres vivientes sólo se usan 20 aminoácidos. Debido a esta sobreabundancia de posibles codones, algunos aminoácidos pueden admitir más de un codón para su codificación.

Al principio, esta «degeneración» parecía más bien antieconómica, pero se han ido acumulando datos de que los codones sinónimos realmente se comportan de manera diferente, y que esto lleva a diferentes resultados funcionales. Los primeros indicios procedieron de observaciones de que diferentes codones sinónimos afectaban al ritmo de traducción en el ribosoma. Aparentemente, hay un codón «óptimo» que traduce rápidamente, mientras que otros pueden causar un cierto retardo.

Catapultas

Jonathan Sarfati, Doctor en Química

Una catapulta es una máquina provista de una estructura rígida, que permite almacenar en un componente de material elástico la energía producida por una fuerza para posteriormente liberarla con el propósito de imprimir velocidad a una pequeña masa.

Para que la catapulta pueda funcionar, es requisito imprescindible que todos sus componentes estén en su lugar correcto, en otras palabras, debe cumplir el criterio de “complejidad irreducible”.

El camaleón captura sus presas con la lengua. Una característica remarcable del camaleón es que posee una lengua que puede alcanzar distancias de hasta una vez y media la longitud del cuerpo del animal. Su “lengua balística” posee una increíble capacidad de aceleración; 50 G (es decir 50 veces la aceleración de la gravedad), recordemos que un astronauta o un piloto de avión de combate moriría si sufriera una aceleración de tan sólo 10 G, incluso si estuviera equipado con un traje especial.

El camaleón usa un músculo dotado de una enorme capacidad de contracción, “único entre los vertebrados” y que sólo se encuentra en los invertebrados. Esta capacidad de contracción es imprescindible para poder mantener la tensión durante los enormes cambios en la longitud del músculo. Tan impresionante es esta aceleración, que los científicos necesitan usar una cámara de rayos X de alta velocidad para poder filmar la totalidad del recorrido de la lengua (incluyendo el interior de la boca).

Las Leyes de la Naturaleza

Todos los hombres y mujeres de ciencia, saben que el universo, el sistema planetario, la Tierra, y los seres vivos, existen y permanecen, gracias a que hay leyes físicas, químicas, biológicas, y más, que con extraordinaria eficiencia, mantienen todo funcionando con orden, armonía, y propósito. Los accidentes y la casualidad, violan las leyes y traen caos.

Los astrónomos aún no han descubierto todas las leyes que rigen el universo, y se admiran cada vez más del orden con que los complicados sistemas de órbitas en galaxias, estrellas, planetas y lunas, funcionan, evitando colisiones; pues bastaría un error para que se desencadenara una catástrofe apocalíptica, que destruiría el universo, el mundo, y la vida.

“Si deseamos presentar evidencias sobre la perfección de las leyes naturales, tanto actualmente como en el pasado, basta con que contemplemos los astros. Es asombroso el perfecto balance que existe tanto en sus movimientos rotatorios sobre sus propios ejes, como en sus movimientos orbitarios alrededor de estrellas o complejos estelares, aún mayores.”

Los Instintos

Los instintos tienen como fin preservar la integridad del individuo y de su especie, y son conductas no aprendidas, ni modificables, comunes a todos los miembros de una especie; automáticas, innatas y heredadas por los genes; y que se expresan en comportamientos precisos, específicos, muy complejos, y de los cuales generalmente, no se tiene conciencia.

Así, aunque un animal, como la tortuga y la araña, quede aislado de sus progenitores desde su fase de huevo o larva, sabrá qué hacer, qué ruta tomar, cómo procurarse el alimento, y cómo reproducirse, desde el momento de su nacimiento.

Además, la araña construirá su red de diseño característico; los gusanos, capullos distintivos; y los pájaros nidos únicos.

Las Moscas

La mosca de la fruta (Drosophila melanogaster), es fácilmente observable, madura en 12 días, y “se reproduce por miles, en envases con leche. Bastan unos plátanos para alimentarlas a todas, y su ciclo de vida es corto (15-21 días). Sólo tienen cuatro pares de cromosomas (13,600 genes).”

A partir de 1906 y durante 30 años, el zoólogo Thomas H. Morgan (premio Nobel 1933), se dedicó a la investigación genética, y expuso a miles de generaciones de moscas de la fruta (equivalentes a todas las generaciones de humanos que hubieran existido en millones de años sobre la Tierra), a radiaciones, sustancias químicas y agentes biológicos (virus), con el fin de causarles mutaciones, logrando causar solo monstruosidades; pero nunca su cambio a una nueva especie.

“La mosca de la fruta ha sido el objeto favorito de los experimentos de mutación. (Desde 1928, gracias a H. J. Muller), los rayos X incrementaron en 15,000 % el índice de sus mutaciones. Esto equivalente a muchos millones de años de mutaciones naturales (espontáneas), y de evolución”.

La Ley de las Probabilidades

¿Qué probabilidades hay de que al lanzarla al aire, una moneda caiga con el águila hacia arriba? Una de cada dos.¿Qué probabilidades hay de que me saque la lotería? Muy pocas.¿Qué probabilidades hay de que en el póker, por pura casualidad, me salga una flor imperial tres veces seguidas? Ninguna.

La probabilidad es la teoría matemática que permite calcular científicamente, la posibilidad de que bajo circunstancias relativamente estables, por puros sucesos al azar, ocurra un evento del que se conocen todos los resultados posibles. (Véase El surgimiento de la probabilidad ‘The Emergence of Probability’ de Ian Hacking para una historia de los inicios del desarrollo del propio concepto de probabilidad matemática).

Se puede decir que a partir del desarrollo de las supercomputadoras a finales del siglo XX, que permiten hacer en pocos minutos, cálculos de probabilidades, manejando números de factores y variables extraordinariamente grandes, se enriqueció enormemente el valor práctico de la ley de las probabilidades.

La Fuente de la Vida

El agua cubre 72% de la superficie terrestre, y hay más de dos mil millones de metros cúbicos de agua en nuestro planeta. Y aunque diariamente caen como 136,000 litros de agua de lluvia, gracias al ciclo del agua, éstos se vuelven a evaporar

El agua es maravillosa, y es llamada la fuente de la vida, pues por la palabra de Dios fue creada el agua donde se asienta la Tierra; y del agua fueron creadas las criaturas que se mueven y tienen vida. Sin ella no se llevan a cabo las funciones vitales. No es por casualidad, que tanto microbios, como plantas, y animales, estén formados en más de un 50%, por agua, y que más del 70% del cuerpo humano, es agua.

El agua tiene sorprendentes y singulares cualidades, que no pudieron aparecer por casualidad, sino que fueron cuidadosamente diseñadas para que sustentaran la vida.

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